Como cualquier otro artista, me siento atraída por personas que he encontrado en mi camino. Me sirvieron de modelos los miembros de mi familia: mis hijos, mi madre, mi marido y mis amigos. A veces los pintaba en directo, a veces a partir de una foto o bien combinaba ambos métodos. Me gusta mucho fotografiar a la gente durante los viajes y si algún rostro me impacta, luego lo pinto. Y en este caso, mi recuerdo, mi primera emoción de encontrarme con esta persona, se refleja en el retrato.
El retrato es un fiel reflejo de cada época, de la riqueza, la pobreza, el poder, la guerra. Todos nosotros, en tanto que individuos, formamos parte de la sociedad en la que vivimos en cada momento. Y nuestra sociedad de hoy es multicultural, multirracial y cada vez más cosmopolita. Estoy ligada a este tema con lazos muy fuertes y esto precisamente es lo que quería reflejar en mi primera exposición.