No se sabe bien porqué ese patrimonio acumulado tiene, de repente, la necesidad de un apunte o representación. La satisfacción de una vida bien llevada, a nivel profesional o vital. Un incidente doloroso que hay que alejar y olvidar. Y sin ninguna lección previa, por desgracia del gremio de académicos, somos capaces de pintar a un nivel del que ya quisieran algunos artistas de los llamados consagrados.
Son los llamados artistas autodidactas, que a veces quiere ser una palabra clasista que divida al gremio en buenos o malos maestros, y no hay que olvidar que la historia demuestra todo lo contrario. Algunos de ellos y bien recientes y ya ausentes (de Andy Warhol a Josef Beuys) defendían su particular terreno de la intrusión ajena, dando la posibilidad de ser artista durante un breve período de tiempo, como un leasing o alquiler, no sería, pero, este caso mencionado.